Una experiencia de trufiturismo en Mallín Ahogado
En Mallín Ahogado hay una propuesta que invita a descubrir un ingrediente poco habitual en la gastronomía de la Patagonia: la trufa.
Trufas del Mallín combina producción rural, búsqueda de trufas con perros y degustaciones gastronómicas en una visita que permite conocer este producto desde su origen.
El emprendimiento comenzó hace 15 años y trabaja con tres variedades de trufa. Su propuesta no consiste solamente en probarlas, sino en conocer la trufera, entender cómo se cultivan, descubrir el trabajo que hay detrás de cada cosecha y participar de la búsqueda junto a los perros que ayudan a encontrarlas bajo tierra.
La visita dura aproximadamente entre dos horas y dos horas y media. Durante ese tiempo, el recorrido por la trufera se combina con explicaciones sobre la producción y termina con un tapeo de distintas preparaciones trufadas, elaborado por el propio emprendimiento.
Conocer la trufera y salir a buscar trufas
La experiencia comienza con una visita guiada por el lugar, donde podés conocer cómo se producen las trufas y qué condiciones requiere su cultivo. Trufas del Mallín trabaja con robles inoculados, un proceso que demanda paciencia: pueden pasar entre ocho y diez años hasta obtener las primeras trufas.
Después llega uno de los momentos centrales de la visita: la búsqueda con perros. A través de esta actividad podés conocer cómo se localiza la materia prima y participar de una parte fundamental del trabajo que se realiza durante la cosecha.
Antes de comenzar, se explican las características técnicas de las trufas y algunos aspectos de su producción. También se abordan las diferencias entre la trufa fresca y ciertos productos comercializados como trufados que, en lugar de contener trufa, utilizan aromatizantes para reproducir su aroma.
La propuesta permite acercarse a un producto que muchas personas conocen por su presencia en la gastronomía, pero cuyo proceso de cultivo y búsqueda resulta mucho menos familiar.
Tres variedades de trufa a lo largo del año
Una de las particularidades de Trufas del Mallín es que trabaja con tres variedades cuya cosecha se distribuye entre el verano y el invierno. Según la temporada, la experiencia permite conocer distintas trufas y sus características.
En verano se cosecha Tuber aestivum; en otoño, Tuber uncinatum; y durante el invierno, Tuber melanosporum. La cosecha se extiende de enero a agosto, por lo que la variedad disponible depende de la época del año y de las condiciones de producción.
Entre septiembre y diciembre, el emprendimiento permanece cerrado por el momento. Si querés conocer una variedad en particular, te recomendamos consultar antes de reservar para saber qué trufas se encuentran disponibles durante tu visita.
Un tapeo para descubrir los sabores de la trufa
Después de conocer la trufera y participar de la búsqueda, la experiencia continúa alrededor de la mesa. El tapeo incluye entre cuatro y cinco pasos con diferentes degustaciones de productos trufados, preparados por el propio emprendimiento.
Son platos sencillos, inspirados en las preparaciones que realizan quienes trabajan con este producto. La idea es descubrir cómo se incorpora la trufa a la cocina y reconocer sus aromas y sabores en distintas combinaciones.
La propuesta se acompaña con limonadas elaboradas con productos de la región y vinos de bodegas rionegrinas. También se utilizan ingredientes de la huerta propia, miel y frutas de los árboles frutales del establecimiento, junto con productos de otros productores de la Comarca.
Esta combinación entre producción y gastronomía permite conocer la trufa en contexto: desde el cultivo y la búsqueda hasta su utilización en la cocina, acompañada por otros sabores regionales.
Trufa fresca para llevar a casa
Si durante la cosecha hay disponibilidad, también podés comprar trufa fresca para llevar a tu casa. La posibilidad de adquirirla depende de la cantidad de producto disponible ese día, por lo que conviene hacer la consulta antes de viajar.
Quienes compran trufas reciben recomendaciones para conservarlas correctamente y consejos sobre los platos en los que pueden utilizarlas. De esta manera, lo aprendido durante la visita puede continuar en la cocina de casa, con información para aprovechar mejor este ingrediente.
Cómo llegar a Trufas del Mallín
Trufas del Mallín se encuentra en Ex Ruta Provincial 86 s/n, en Mallín Ahogado, en los alrededores de El Bolsón. El acceso se realiza mayormente por asfalto, siguiendo el circuito de Mallín Ahogado. Los últimos 800 metros son de ripio, pero no hace falta contar con un vehículo especial.
El establecimiento dispone de estacionamiento. Un detalle importante para organizar la salida es que no hay señal de teléfono en el lugar, por lo que conviene coordinar la visita y confirmar las condiciones de llegada antes de salir.
Una visita con reserva previa
Las visitas se realizan siempre con reserva previa y están sujetas a disponibilidad. La duración aproximada es de dos horas a dos horas y media, aunque puede variar según el tiempo que tenga cada visitante.
La propuesta está abierta a familias: los menores de 12 años ingresan gratis y se permite asistir con mascotas. Para consultar fechas, horarios y disponibilidad de trufas, podés comunicarte directamente con el emprendimiento por WhatsApp o Instagram.
Trufas del Mallín
Dirección: Ex Ruta Provincial 86 s/n, Mallín Ahogado.
WhatsApp: 294 463 4478.
Instagram: @trufasdelmallin.
Facebook: Trufas del Mallín Ahogado.
Ubicación: ver en Google Maps.
La cosecha se extiende de enero a agosto y el emprendimiento permanece cerrado, por el momento, entre septiembre y diciembre. Los horarios se coordinan al momento de reservar. No cuenta actualmente con página web propia ni se informó un correo electrónico de contacto.
Descubrir otra faceta de Mallín Ahogado
La visita a Trufas del Mallín también se puede combinar con un recorrido por la Ruta Productiva de Mallín Ahogado, recomendada por el propio emprendimiento para conocer otras propuestas y productores de la zona.
Es una experiencia para quienes disfrutan de la gastronomía y quieren conocer de dónde vienen los ingredientes que llegan a la mesa. Acá, la trufa no aparece solamente como un producto para degustar: es el punto de partida para descubrir años de cultivo, el trabajo de los perros y una forma particular de producción en la Patagonia.













